Poemas de Guillermo Marco

LA HISTORIA ES INJUSTA REPARTIENDO ETERNIDADES

EN 1977, en la grabación de una conferencia de Borges, un hombre tose;
junto con la inmortal palabra de Borges queda
la inmortal tos de un anónimo constipado.
Entonces yo pienso en cómo está repartida la eternidad
entre los hombres;
pienso en el obrero (indivisible individuo)
que pasó a la historia como la compleja abstracción de un filósofo alemán
con cierto parecido al Papá Noel de Coca-Cola,
o aquel que fabricó el pincel con el que se pintaron Los girasoles
o el artesano de espejos cuya obra culmina cuando la compra un guapo
o el cristalero que enmarcó el bello paisaje de esta habitación
o, en otro orden de cosas, cómo se llamaría el talón antes de que muriera Aquiles.
Se trata de un trabajo complementario
entre la tos y la voz,
el pincel y el cuadro,
el cristal y el espejo y su paisaje.
Aunque no lo merezca,
déjame toser cuando converses de tu vida.

© Guillermo Marco, Otras nubes, 2019

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DESPOBLACIÓN

A mi padre

DURANTE las siestas de agosto en Mara
nos hundíamos en las dunas calientes
del granero por puro aburrimiento.
El soplido perezoso
del viento entre las colinas
acariciaba mi cara
–más suave que la tuya–
y las amapolas de la mente se mecían
como haciendo cosquillas al niño que fuiste.
Volvemos este verano de paso
–sin tiempo para dormir–
y el polvo de las nubes del horizonte
aparece sin que sepamos
cómo en nuestros bolsillos:
el pasado, aquí, parece el único
destino comprensible.

© Guillermo Marco, Otras nubes, 2019

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